Naci el 14 de febrero, en San Francisco, Córdoba, Argentina. A los 4 años fuimos a vivir a Mar del Plata. Siendo muy chico me gustaba dibujar, calcar, mirar cuadros. Copiaba dibujos de historietas como” hora cero”, o dibujar a “Tom y Jerry”. A los seis o siete años mi mamá me mandó a un taller de dibujo que dictaba una mujer muy mayor. Me enseñó a dibujar yesos clásicos, o paisajes que sacaba de unas láminas viejísimas. Como era un niño bastante tímido, me pasaba muchas horas en mi casa haciendo los deberes, y ahí me explayaba con láminas calcadas de mapas, San Martin y otros próceres, aves etc. En la adolescencia dejé de estar en mi casa, comencé a socializarme y junto con los nuevos amigos y las mujeres me olvidé del dibujo. Recién cuando ya era médico psicoterapeuta, y habiendo tenido mi segundo hijo, volvió el deseo de pintar, de sumergirme en las imágenes. El disparador fue un libro de artistas surrealistas sobretodo Magritte, Dalí y el Bosco. Comencé pintando solo, pero al poco tiempo sentí las terribles limitaciones técnicas que tenia y decidí buscar un maestro. Consulté con varios y elegí a Domingo Méndez Terrero(1976) que me pareció muy agradable y que me dejaba explorar por mi cuenta e intervenía cuando aparecían los obstáculos. Después de tres años, sentí que era el tiempo de volver a largarme solo. Alquilé una habitación en una casa antigua de Parque Patricios donde vivían y trabajaban varios artistas plásticos. En 1981 pinté un oleo y lo mandé al salón nacional. Lo aceptaron y fue ese mi primer reconocimiento externo.
En 1986 fui al taller de Margarita Martínez y ahí estudie a los clásicos renacentistas, la línea, composición, etc.
En 1989 hice la primera muestra individual en el Hotel Dorá de Mar del Plata. La llamé: “algo sobre el misterio”. Las obras estaban impregnadas del espíritu de Magritte. Hasta ese entonces sentía una dicotomía entre el psicoterapeuta y el artista plástico. Como si cada actividad compitiera con la otra. Pasaba periodos compenetrado con la psicología dejando de lado la pintura o al revés. Me fui dando cuenta que cuando me aplicaba de lleno a una, la otra pugnaba por expresarse. Ahí comprendí, que era una exigencia social definirse como algo único y acepté que las dos tenían mucho en común y que se podían retroalimentar creativamente.
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En los noventa a raíz de comprar unas zanahorias, encuentro una con forma de pierna femenina. Esa zanahoria, mas la comprensión de que las verduras son seres enigmáticos, me empujó a trabajar con frutas, verduras y luego flores, todas viviendo situaciones humanas. En esa etapa aparecen las influencias del comic, de Walt Disney, de los renacentistas y el desafío de pintar con humor. Nunca me preocupó demasiado el hacerme famoso, ni vender, ni hacer relaciones públicas para que me conozcan. Siempre encaré mi pintura como una expresión necesaria y lo mas verdadera posible, si le gusta a los otros, sean críticos, colegas o publico en general, mejor, si no, no importa. En esa etapa, tome clases con Juan Orellana, que me ayudó mucho a soltarme con el color, con las técnicas y a radicalizarme con la autenticidad.
Todos estos cuadros gustaron mucho y aun siguen gustando. Hice muchas muestras individuales en restaurantes y tambien ilustré dos discos de Luis Alberto Spinetta, También me compraron y me invitaron a llevar a Cuba una de las obras.
En el 2000, a raíz de la muerte de mi padre y de mi hermano mayor, cambia la temática y comienza un surrealismo mas conectado al automatismo. Concurro al taller de Victor Chab, recupero el dibujo y trato de integrarlo con la pintura. Comienzo a dejar lo figurativo y a deformar. Las obras dejan la alegría irónica de lo anterior y se vuelven más dramáticas. En 2004, Roger Adaue, Director del Centro Cultural Borges me invita a exponer allí.
La muestra se llamó: “Edipo Porteño”, como símbolo de la integración del mundo psicológico con el mundo plástico. Luego en 2007, me vuelve a convidar y realizo la segunda muestra en ese centro cultural: “La Mirada del Amor”.
En este periodo estoy incursionando en otra temática relacionada con las redes que conectan a los seres del universo.
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